| Por:
Henry Higuita
Fotos: ESTADIO
Atlanta - Más de 3.000 personas visitaron el
Silverbacks Park el sábado, atraídos por
la visita de Romario de Souza Faria, el legendario goleador
brasileño, quien fuera artífice del título
de los cariocas en el Mundial USA 94.
Vistiendo los colores del Miami F.C. saltó al
terreno de juego acompañado, entre otros, del
volante exmundialista Zinho.
\
Muchos esperábamos ver algo de la magia que mostró
el delantero con el Vasco da Gama, el PSV Eindhoven
holandés, el FC Barcelona o la selección
brasileña.
Más de uno recordaba, antes del comienzo del
juego, la pareja mortífera en ataque que conformó
junto a Bebeto y la forma singular de celebrar las anotaciones
hace sólo 12 años.
Peor no podía ser
La verdad es que la imagen que dejó en Atlanta
el “Baixinho”, como se le conocía
al letal goleador en su mejor momento, no podía
ser peor.
Romario estuvo en el terreno de juego los 90 minutos,
pero no jugó más de dos. Parado adelante,
en función de atacante, claro que sólo
en teoría, se convirtió en un espectador
más del juego, pero en una posición privilegiada,
dentro de la cancha.
No
corrió, no luchó, no pesó y lo
peor, sus compañeros, quizá sabiendo lo
que pasaría, sólo lo buscaron en el juego
en dos o tres ocasiones, en las que sencillamente defraudó.
Una buena cantidad de aficionados prefirieron abandonar
el estadio al término del primer tiempo, a seguir
presenciando un espectáculo que no tenía
sentido.
Parece que al delantero su edad (40 años y 7
meses) y su vida disipada ya le están pasando
factura y pensar que hace 11 años apenas fue
elegido Balón de Oro de la FIFA (1995).
Nadie se explica si lo hace “por unos dólares
más”, o por lograr la cifra de mil goles
en su carrera (ha marcado 959), para alcanzar a Pele
o si existe otro motivo, pero los que vimos su ¿actuación?
quedamos más que dafraudados, tristes, porque
aparte de no esforzarse notamos que Romario no disfruta
lo que hace.
Al término del juego que ganó Silverbacks
2-1 intentamos dialogar con él y conocer sus
impresiones sobre el cariño que la gente le tiene,
pero el ex-astro, con una expresión de desagrado
en su rostro se alejó apurado, sin expresar palabra
y mirando a los que estábamos a su alrededor
como si fuéramos culpables de la realidad que
afronta, es como si le huyera a su propio fantasma.
El bajón futbolístico todo el mundo se
lo perdona y hasta se le entiende, pero que en la parte
humana se comporte como fastidiado de todo lo que le
rodea es imcomprensible.
Retiro
a tiempo
Romario firmó un contrato con Miami por esta
temporada, pero parece que él no está
muy interesado en que su equipo llegue a los playoffs.
Luego el delantero tiene previsto regresar al Vasco
donde se supone que ahora sí se retirará
en serio.
Escribimos esto porque en noviembre pasado se le organizó
un partido de despedida en Los Angeles, cuando Brasil
enfrentó a una selección de veteranos
de México, los cariocas ganaron 2-1 con dos goles
del “Baixinho”, pero éste nunca se
retiró.
La verdad es que para ofrecer este tipo de espectáculo
tan triste, sería mejor que el atacante, de una
vez por todas, se diera cuenta que su imagen cada vez
se deteriora más y que se tiene que tener la
grandeza suficiente para reconocer que ya no está
para estas lides.
Lástima porque el Miami, con Romario otra vez
a bordo, repetirá partido este viernes 25 de
agosto en cancha de los Silverbacks y quizá muchos,
con lo que pasó el sábado ya no sentirán
ese deseo de ver al exastro en acción.
|