Estadio Sports

( Editorial )
El peligro de las cifras extravagantes por un jugador

La novela de Neymar Jr. terminó, o por lo menos su sonado traspaso al Paris Saint Germain francés, pero lo que queda en el aire con la escandalosa cifra pagada para cerrar la negociación y las implicaciones para el futuro del balompié mundial apenas comienzan.
No hay duda que con esa operación se puede estar inflando una "burbuja" que en cualquier momento puede estallar y acabar con la estabilidad de muchos clubes de fútbol que no podrán aguantar la presión de sus seguidores para contratar a los astros del momento.
Hablar de 120 millones de euros por un jugador de 21 años es involucrarse en un peligroso juego que va a dificultar a los equipos mantener sanas sus finanzas y va a desestabilizar un mercado que parece que no tiene techo.
Hace poco creíamos que esas cifras escalofriantes estaban reservadas para Messi y Cristiano Ronaldo y que el resto eran jugadores de un nivel inferior cuyo costo nunca podría siquiera acercarse, ni por equivocación, a la fabulosa cifra de los 100 millones de euros.
Ahora vemos que jugadores casi desconocidos se valoran en 40 millones de euros y más y los que ya tienen cierta trayectoria, sin ser extraordinarios, no se venden por menos de 100 millones, lo que implica que un equipo tiene que hacer muy bien sus cuentas para que al final del ejercicio sus finanzas no pasen al color rojo.
¿Qué puede pasar con un equipo que compite por ejemplo en la Champions League y en juego estarán más de mil millones  de euros de su plantilla? No quiero ser alarmista, pero muchas cosas pueden suceder y entre ellas que haya tantas presiones para árbitros, que tengamos que preocuparnos de la limpieza del juego.
El fútbol mueve muchos intereses, entre ellos el de las apuestas ilegales, que le ha hecho mucho mal al juego y que muy tímidamente se ha combatido, por lo que algunos títulos no pasan de ser producto de arreglos extra cancha.
Ya hemos visto como se han ido destapando todas las irregularidades promovidas por los máximos jerarcas del fútbol mundial, muchos de ellos ahora tras las rejas, pero en la medida en que haya más dinero en juego siempre habrá más peligro de que fuerzas oscuras incidan en los resultados de los partidos y los torneos.
Ya es hora de que se impongan límites a los valores de los jugadores y a sus salarios, porque al paso que vamos la esencia del fútbol se va a perder y va a ganar el que tenga más dinero o más poder por encima del que demuestre más calidad en la cancha.
Esperemos que se reflexione a tiempo, porque siendo el deporte más popular del mundo, sería muy triste que se destruyera solo porque responde a intereses económicos que estarán por encima del trabajo de jugadores y cuerpo técnico.
Las alarmas están encendidas, esperemos que no tengamos que añorar el pasado, cuando no se conocia al campeón hasta el término de los torneos y no como puede pasar, que se sepa cuál va a ganar antes de empezar el mismo.

Por: Henry Higuita






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