
La derrota 3-2 de Atlanta United frente a Charlotte FC volvió a dejar expuestas muchas de las falencias que han marcado su irregular temporada. A pesar de dominar en posesión y generar más disparos, el equipo no logró traducir su superioridad en goles. En este contexto, la actuación de Miguel Almirón fue tan vistosa como intrascendente.
El mediocampista paraguayo, llamado a ser el referente creativo del plantel, mostró algunos destellos de calidad y asociación, pero desapareció en los momentos donde se necesitaba claridad, desequilibrio y liderazgo. No fue el jugador determinante que el equipo esperaba, especialmente en un partido que exigía personalidad y eficacia.
Atlanta United necesita más que movimientos vistosos y pases entre líneas. Necesita figuras que asuman responsabilidades cuando el marcador se

pone cuesta arriba. Almirón, hasta ahora, ha quedado a deber.
A pesar de los malos resultados, la hinchada de Atlanta sigue respondiendo con una lealtad admirable. El Mercedes-Benz Stadium volvió a lucir con una gran asistencia, como casi siempre, reflejo del respaldo incondicional de una afición que no falla. Lo hacen incluso sabiendo que el abono anual en esta temporada 2025 es uno de los más caros de toda la MLS.
Por su parte, el técnico Ronny Deila se encuentra bajo creciente presión. El tiempo se agota, y con la mitad del calendario ya disputado, Atlanta está fuera de zona de clasificación. De seguir así, ni un milagro bastará para alcanzar los playoffs. La confianza del grupo parece erosionarse, y si no hay un giro inmediato, el proyecto 2025 podría estar condenado al fracaso.
Por: Carlos Felipe González