
La selección de Senegal presentó ante sus fanáticos y todos los que asistieron este sábado al estadio Saint-Dennis, de París, el trofeo de la Copa de África antes de su triunfo por 2-0 a Perú en un amistoso. Eso puede ser tomado como un desafío a la Confederación Africana de Fútbol (CAF), que hace una semana la despojó de ese título en favor de Marruecos, tras un desenlace controvertido de la final del 18 de enero en la que abandonaron el campo cuando se cobró un penal en contra y más tarde volvieron para seguir jugando y consagrarse campeones.
A más de dos meses de aquella situación, tras salir del vestuario y atravesar el túnel con varios integrantes del equipo acariciando a la copa mientras reían, el capitán Kalidou Coulibaly asomó hoy con el trofeo en sus manos seguido de todos sus compañeros. Fue, además, durante una actuación musical del artista senegalés Youssou Ndour ante 80.000 personas que colmaron la capacidad.
Los convocados de la selección para este partido dieron una vuelta completa a la cancha, durante la cual la Copa de África fue pasando de mano en mano. Después, Coulibaly y el arquero

Edouard Mendy subieron hasta el palco presidencial del estadio y depositaron el trofeo delante de Abdoulaye Fall, presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol.
Mucho antes, miles de aficionados senegaleses y una pequeña representación de peruanos comenzaron a llegar al estadio del norte de París, en medio de un gran ambiente. Era el primer partido para los Leones de la Teranga desde la final de la Copa conquistada en Rabat por 1-0 contra Marruecos, que era local, al que la semana pasada la CAF le dio por ganada por 3-0 por la irregularidad vista.
Coulibaly y Mendy subieron con el trofeo de la Copa de África hasta el palco oficial y lo exhibieron junto a las autoridades de la Confederación de Senegal antes del partido con Perú -
La semana pasada, el comité de apelación de la CAF le retiró la victoria a Senegal. Justificó su decisión en la aplicación de los artículos 82 y 84 del Reglamento, según los cuales si un equipo “se niega a jugar o abandona el terreno de juego antes del final reglamentario del partido, se le considerará perdedor y quedará definitivamente eliminado de la competición en curso”.