
Toluca (México), 3 jun (EFE).- La selección mexicana enfrentará mañana a Serbia en la última oportunidad para el entrenador Javier Aguirre de comprobar la forma deportiva de sus jugadores antes de la Copa del Mundo.
En Toluca, a 2.600 metros sobre el nivel del mar, Aguirre saldrá con una alineación parecida a la que utilizará ante Sudáfrica dentro de ocho días en la inauguración del Mundial y en algún momentos hará cambios para comprobar la recuperación de varias figuras que regresan de lesiones.
Después de ser eliminado en la fase de grupos del Mundial de Catar 2022, México aspira a por lo menos alcanzar los cuartos de finales del Mundial, lo cual significaría igualar las actuaciones de 1970 y 1986, cuando el país fue el organizador de la Copa.
Aguirre sufrió este año la baja por lesiones de más de una decena de sus jugadores y tres de ellos que pintaban para ser titulares no alcanzaron a sanar y quedaron fuera del equipo: el guardameta Luis Ángel Malagón, el lateral Rodrigo Huescas y el centrocampista

Marcel Ruiz.
A ellos se suman cinco figuras con pocos minutos en la cancha este año, aunque, para fortuna del seleccionador, cuenta con sustitutos de buen nivel para jugar una buena fase de grupos y luego tratar de llegar lo más lejos posible el Mundial.
Después de enfrentar a los sudafricanos, el 11 en el estadio Azteca, los mexicanos retarán a Corea, el 18 en Guadalajara; y a la República Checa, el 24, otra vez en el Azteca.
Serbia, que no se clasificó al Mundial, está dirigido por Veljko Paunovic, quien tuvo experiencia en la liga de México como entrenador del Guadalajara y el Tigres UANL; o sea conoce al fútbol mexicano y a la mayoría de sus jugadores.
El estratega tratará de plantar bien a su equipo para detener la ofensiva liderada por Raúl Jiménez, del Fulham; y Julián Quiñones, del Al-Qadisiyah saudí, quienes pasan por un buen momento.
Después del amistoso, los serbios se prepararán para la Liga de Naciones de Europa, en la que jugarán la fase de grupos contra Alemania, Países Bajos y Grecia.