
Deporte » Eventos deportivos » Campeonato mundial
Pekín (China), 12 jun (EFE).- China volverá a quedarse fuera del Mundial de fútbol, pero sus empresas tendrán una presencia destacada en el torneo que comenzó este jueves en Estados Unidos, Canadá y México.
Desde las camisetas y banderas fabricadas en Yiwu hasta las pantallas del VAR de Hisense o las herramientas de inteligencia artificial de Lenovo, el gigante asiático participa en la cita sin un solo jugador sobre el césped.
El torneo refleja, además, la evolución de la industria china, cada vez menos centrada en el producto barato y más en la tecnología, las licencias y las cadenas logísticas globales.
El Mundial empieza en Yiwu
Mucho antes del partido inaugural, el Mundial ya llevaba meses jugándose en Yiwu, la ciudad de la provincia oriental de Zhejiang convertida en uno de los principales centros mundiales de producción de artículos deportivos y merchandising.
Según la aduana local, las exportaciones de artículos y equipamiento deportivo de Yiwu alcanzaron los 11.650 millones de yuanes (1.620 millones de dólares, 1.410 millones de euros) en 2025, un 20,3 % más que el año anterior, mientras que en los dos primeros meses de 2026 las ventas al exterior crecieron un 38,5 %.
Las destinadas específicamente a Estados Unidos, México y Canadá, sedes del Mundial, aumentaron un 21,3 %, hasta 550 millones de yuanes (81 millones de dólares, 70 millones de euros).
La Asociación de la Industria de Artículos Deportivos de Yiwu calcula que la ciudad concentra alrededor del 70 % del mercado mundial de productos vinculados al torneo, de acuerdo a varios medios del gigante asiático.
Pero los fabricantes locales sostienen que la competencia ya no se libra únicamente en precio.
Varias empresas han apostado por diseños propios, licencias oficiales y productos de mayor valor añadido, en un intento de pasar, en palabras recogidas por China News del presidente de la asociación, Wu Xiaoming, de "exportar productos" a "exportar marcas".
Del patrocinio a la tecnología
La presencia china en el Mundial ya no se limita al 'merchandising'. Empresas del país han ido ganando peso también en la infraestructura y la tecnología del torneo, reflejando una evolución desde la fabricación y el patrocinio hacia servicios de mayor valor

añadido.
Hisense, uno de los principales patrocinadores de la FIFA desde 2017, suministra las pantallas utilizadas para la revisión arbitral por vídeo (VAR) y mantiene su presencia comercial en la competición, mientras que Lenovo se convirtió en 2024 en socio tecnológico oficial del organismo rector del fútbol mundial.
La compañía, con sede en la excolonia británica de Hong Kong, proporciona equipos, servidores y soluciones de inteligencia artificial destinadas a mejorar tanto las operaciones del torneo como la experiencia de los aficionados.
Para las empresas chinas, el Mundial representa además un escaparate global. Según el Ministerio de Comercio, las exportaciones de productos con marca propia representaron el 22,8 % del total del comercio exterior chino en 2025, frente al 21 % registrado cinco años antes, reflejando la creciente apuesta de las compañías del país por ganar peso en segmentos de mayor valor añadido, desde las licencias y las marcas hasta la tecnología y los servicios.
Un Mundial repartido entre tres países
La edición de 2026 también ha planteado un desafío inédito para fabricantes y exportadores chinos. Con 104 partidos repartidos entre 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México, la competición obliga a atender tres mercados con normativas y patrones de consumo distintos.
Datos de la Asociación de Artículos Deportivos de Yiwu señalan que esta fragmentación geográfica ha transformado el modelo operativo: los grandes pedidos homogéneos han dado paso a lotes más pequeños pero altamente personalizados por regiones para cumplir con normativas locales y preferencias de diseño bilingües.
Para responder a este rompecabezas, los exportadores dependen de las rutas rápidas desde el puerto de Ningbo-Zhoushan, logrando situar la mercancía en la Costa Oeste de Norteamérica en una ventana de entre 15 y 18 días de trayecto marítimo, adaptando los inventarios casi en tiempo real.
Sin selección en Estados Unidos, Canadá y México, China volverá a seguir el Mundial desde fuera del campo.
Pero mientras su fútbol continúa buscando el camino de regreso al torneo, ausente desde su única participación en 2002, sus fábricas, sus marcas y sus empresas tecnológicas ya ocupan un lugar cada vez más relevante en el negocio que rodea al mayor espectáculo del deporte.